3 riesgos para tu salud bucodental si eres deportista

Según un informe de la Sociedad Española de Periodoncia u Osteointegración (SEPA), salud bucodental y deporte se retroalimentan, como bien recogen las declaraciones del dr. David Herrera en el artículo publicado sobre este tema por la SEPA: “La salud oral influye en el rendimiento deportivo y, de igual forma, el deporte influye en la salud bucodental”.

Contar con una buena salud bucodental te ayudará a mejorar tu rendimiento deportivo, pero ciertos aspectos vinculados a la práctica del deporte, sobre todo a nivel de alta competición, pueden poner en riesgo tu salud bucodental.

Que una mala salud bucodental puede afectar al rendimiento deportivo ya lo puso de relieve el estudio realizado en 2012 a los participantes en los Juegos Olímpicos de Londres de 2012. De 278 atletas, el 55% tenía caries, el 45% erosión dental y alguna enfermedad de las encías (76% gingivitis, 15% periodontitis). Más del 40% de los atletas reconocían que la mala salud bucodental les afectaba. Se estimó que la mala salud bucodental tenía un impacto negativo tanto en su calidad de vida como en su rendimiento deportivo, llegando a reducir su calidad de vida un 28% y su rendimiento deportivo en un 18%.

Desde Instituto Davó queremos daros 3 consejos para que ni vuestro rendimiento deportivo ni vuestra salud bucodental se vean afectados por la práctica de deporte.

¿Cuáles son los riesgos para tu salud bucodental si eres deportista?

  1. Las caries. El exceso de hidratos de carbono o la ingesta de bebidas isotónicas con alto contenido en azúcares pueden afectar a tu dentadura. De igual forma los refrescos con gas, que debilitan el esmalte dental, los hacen más propensos a padecer caries o sensibilidad dental. A esto hay que sumar que durante la práctica deportiva hay una reducción de la salivación, lo que también favorece la aparición de caries. Comer sano, elegir bebidas no azucaradas ni cabonatadas, y llevar una correcta higiene dental te ayudará a mantener una boca sana.
  2. Bruxismo. El estrés provocado por los entrenamientos, sobre todo si eres deportista de alto rendimiento, puede pasar factura a tu salud bucodental. Apretar o rechinar los dientes de forma habitual, ya sea por el día o por la noche, provoca desgaste dental, e incluso fisuras o roturas de piezas dentales. Además, la musculatura de la mandíbula y del cuello sufrirá una sobrecarga que puede derivar en dolores tanto de mandíbula como cervicales. El remedio paliativo más habitual el la férula de descarga, un mordedor de plástico que se coloca en la boca e impide la fricción entre los dientes de arriba y los de abajo. Pero es eso, un parche. No se elimina el problema. En Instituto Davó llevamos dos años investigando el bruxismo y su tratamiento, y hasta la fecha hemos tenido muy buenos resultados. Podemos decir que con el tratamiento para el bruxismo que puedes seguir en Instituto Davó los pacientes que se implican en el proceso y quieren dejar de bruxar, al final lo consiguen. Además, contamos con un área de fisioterapia maxilofacial especializada en tratar los trastornos de la ATM que complementa el tratamiento para mejorar los resultados.
  3. Traumatismos dentales. Este riesgo está presente en unos deportes más que en otros. Los golpes o impactos durante la práctica deportiva pueden acarrear la rotura o la pérdida de piezas dentales. Cuando un impacto arranca un diente hay ocasiones en las que se puede reimplantar, pero debe hacerse el los 30 minutos posteriores, y nunca es una garantía, debe valorarlo el especialista. Lo que está claro es que hay que acudir de urgencia a la clínica dental. Para transportar el diente hay que lavarlo solo con agua fría y sin tocar la zona de la raíz, y volver a colocarlo en su sitio con cuidado, siempre que sea posible. Sin no es posible no lo envuelvas, sumérgelo en agua o leche. En caso de no poder realizarse el reimplante la mejor opción para sustituir la pieza perdida son los implantes dentales.

Pero no todo es negativo. El deporte nos hace liberar endorfinas que nos hacen sentir mejor. Y un mejor estado de ánimo refuerza la autoestima. Además, los mayores niveles de oxigenación refuerzan el sistema inmune y reducen el riesgo de padecer enfermedades de las encías como la periodontitis.

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