Los factores psicológicos y el bruxismo en la infancia y la adolescencia

Los estudios actuales sobre la frecuencia de ocurrencia del bruxismo en la población infanto-juvenil indican que ésta se sitúa en un intervalo que oscila entre el 20% y el 30%. Más concretamente, los datos muestran que el 25% de la población con edades comprendidas entre los 7 y los 11 años presenta bruxismo, mientras que por debajo de esta edad el porcentaje disminuye al 10%.

Desde el punto de vista clínico hay que indicar que no todos los niños y adolescentes que bruxan cumplen los requisitos para el diagnóstico de bruxismo con significación clínica. Es decir, que la respuesta de bruxar cumpla con los requisitos de generar sufrimiento que implique o conlleve deterioro de su actividad cotidiana. Por ejemplo, alterando la capacidad de concentración y del rendimiento intelectual, produciendo sueño no reparador, generando problemas con la masticación e ingesta adecuada de alimentos, etc. De ahí que se requiera un diagnóstico que incluya tanto pruebas biomédicas como psicológicas, porque el bruxismo infantil puede tener su origen indistintamente en variables estrictamente psicológicas o en las propias de la situación/condición bucal odontológica.

El hecho de que los resultados de estos estudios muestren un porcentaje de bruxismo infanto-juvenil mayor en hijos de padres que también padecieron el trastorno no aporta información relevante respecto de su origen, genético o psicológico. El bruxismo infantil puede ser:

  • Tanto el resultado de un aprendizaje por modelado, producido a partir de la exposición del niño o la niña a la observación reiterada del comportamiento alterado de un adulto muy significativo para él/ella (tal cual es su padre o su madre)
  • Como estar originado por las condiciones estimulares que pueden producir los progenitores muy estresados, o con problemas de ansiedad, u otra condición psicológica alterada.

De hecho, lo frecuente en clínica es ver a niños o adolescentes con bruxismo que presentan alteraciones de origen físico como dolores musculares o cefaleas. Sin embargo, estas alteraciones, pese a que se relacionan directamente con la alteración temporo-mandibular, se pueden relacionar fundamentalmente, tanto en su origen como en su mantenimiento actual, con variables de orden psicológico, como las implicadas en un afrontamiento inadecuado de situaciones estresantes o ansiógenas personales, familiares y/o escolares.

 

Tratamiento del bruxismo infantil

Actualmente el bruxismo infantil puede tratarse más allá del uso de una férula. En Instituto Davó enseñamos al menor a relajarse y reconocer los estímulos que le llevan a bruxar. Druante el último año hemos tratado algunos casos con buenos resultados.

Si tu hijo tiene dolores de mandíbula o de cabeza recurrentes, está desgastando los dientes o su dentista le ha diagnosticado ya bruxismo, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Te ayudaremos a entender por qué tu hijo tiene bruxismo y si realmente es un problema, trabajaremos para curarlo.

Puedes saber más sobre el bruxismo aquí: El bruxismo sí tiene tratamiento.

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Comments 2

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  • Hola,

    Tengo un niño de 34 meses que rechina los dientes; ultimamente de manera exagerada.
    Me recomendariais un especialista en Madrid, por favor?

    Gracias!

    • Hola Anita, gracias por compartir tus dudas. El dr. Pablo Olivares te escribirá personalmente para ofrecerte consejo.
      Un saludo

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