Ortodoncia de baja fricción

La ortodoncia de baja fricción, o brackets de baja fricción, permite reducir los tiempos del tratamiento en comparación con los brackets tradicionales debido a la menor fricción o resistencia al movimiento.

Esta baja fricción facilita que los dientes se deslicen de una manera más suave, fisiológica y con fuerzas más ligeras que los brackets tradicionales, reduciendo así los tiempos de tratamiento considerablemente y evitando muchas de las molestias que solían ser comunes en los tratamientos con ortodoncia tradicional, sobre todo de cara a la comodidad del paciente.

Ya sea sistema Damon Autoligable o TipEdge Velasystem de baja fricción de movimiento diferencial se consiguen unos resultados espectaculares en tiempos que pueden variar de 18 a 24 meses, en función de la complejidad y colaboración del paciente.

Además de acortar la duración del tratamiento en comparación con la ortodoncia tradicional, la ortodoncia de baja fricción permite reducir la duración de cada consulta, ya que son más fáciles de manipular para el ortodoncista. Además, en muchas ocasiones esta técnica permite no tener que extraer piezas dentales, lo que sí suele ocurrir con la ortodoncia tradicional, aunque todo depende de cada caso y deberá ser el odontólogo el que determine las necesidades de cada paciente.

Sin embargo, la ortodoncia de baja fricción, independientemente del sistema utilizado, no permite realizar estudios 3D, lo que la convierte en una técnica menos predecible.

En la clínica dental de Alicante Instituto Davó, un centro de rehabilitación bucal avanzada, preferimos recomendar a nuestros pacientes ortodoncias más estéticas y más predecibles, como la ortodoncia invisible Invisalign o la ortodoncia lingual Incognito, ya que estas dos técnicas permiten realizar estudios 3D de la dentadura de los pacientes y diseñar paso a paso cada movimiento de cada diente, lo que los hace más predecibles y permiten ver al paciente cómo quedará su boca antes de empezar.