Miedo al dentista

¿Te pone nervioso la sola idea de pedir cita al dentista? ¿Ni siquiera el dolor de muelas consigue arrastrarte hasta la consulta del especialista?

El miedo al dentista o fobia dental es más habitual de lo que muchos quieren reconocer. Sin embargo, hay distintas técnicas y tratamientos para ayudarte a superarlo y que puedas cuidar de tu salud bucodental.

En Instituto Davó te ofrecemos dos opciones:

  • Realidad virtual con gafas 3D, con ellas podrás evadirte y perderte en tu paisaje favorito.
  • Tratamiento de desensibilización, para que el miedo al dentista sea cosa del pasado.

Hasta hace poco no se prestaba demasiada atención a la gente con miedo al dentista. Sin embargo, el miedo al dentista que impide cuidar de la salud bucal, y que en ocasiones puede llegar a ser diagnosticado como fobia dental, es más frecuente de lo que uno pueda llegar a creer.

En publicaciones especializadas no es raro leer comentarios que expresan asombrados el descubrimiento del elevado número de casos de fobia dental.

Este es, por ejemplo, el caso de Leu (2015) cuando reconocía que:

“Nos dimos cuenta que había mucha gente con miedo al dentista y que, a causa de ese trastorno, tenía verdaderos problemas no sólo de salud, sino también de autoestima y de relación con los demás”.

¿Se puede tratar el miedo al dentista?

El tratamiento de la fobia dental es algo real. El miedo al dentista no debe ser causa de malestar ni debe acabar con una mala salud bucodental.

En Instituto Davó te ayudaremos a enfrentarte a tu miedo y te enseñaremos cómo vencerlo, para que vivas un antes y un después en tu salud bucodental.

Pero mejor que nosotros pueden decirlo algunos de los pacientes que tras haber recibido tratamiento para su fobia dental reconocen que:

“Me quedé asombrada. No solo no tuve pánico sino que ni siquiera tuve miedo; lo soporté como si nunca hubiera tenido miedo. Realmente todavía no puedo comprender cómo después de tantos años evitando ir al dentista pudo desaparecer la fobia dental de mi cabeza, pero lo cierto es que simplemente desapareció tras el tratamiento y sorprendentemente pude afrontar las intervenciones de mi dentista con malestar, pero sin miedo”.

En otros casos, son los profesionales quienes refiriéndose a los pacientes con odontofobia afirman:

“Estos pacientes prefieren perder todas sus piezas dentales y seguir con el dolor, antes que acudir al dentista. Lo más frecuente es encontrarnos con el paciente fóbico en una situación bucodental muy decadente” (Mediavilla y Utrilla, 2013; p. 202).

En la actualidad, podemos eliminar o, en su defecto, reducir tanto la intensidad de las respuestas de ansiedad ante las intervenciones dentales.

El conjunto de instrumentos, técnicas y estrategias de los que hoy disponemos es considerablemente amplio y efectivo. Así, en función de las características del paciente, la cronicidad del trastorno, la intensidad de sus respuestas de ansiedad, etc., se pueden utilizar entornos virtuales (realidad virtual) distintos: grabaciones de audio o técnicas audiovisuales, por ejemplo.

En Instituto Davó estamos en condiciones de ofertarle ayuda específica para su caso con una elevada probabilidad de éxito.

Pero, ¿qué es la odontofobia, la fobia dental o miedo al dentista?

Se trata de un problema reconocido por la Organización Mundial de la Salud y por diversas sociedades e instituciones de odontología de todo el mundo como un trastorno con implicaciones negativas muy importantes para la salud física y la calidad de vida de quien la presenta.

Siguiendo al profesor Bados (2009) podemos decir que las personas con fobia dental o miedo al dentista son aquellas que temen desproporcionadamente el daño, así como el dolor, que pueden producirle tanto las intervenciones dentales como su falta de control sobre los estímulos temidos y los procedimientos intrusivos que se producen en este contexto.

Ante estos estímulos y procedimientos responden generalmente tensando intensamente los músculos y en menor medida con náuseas; los desmayos son raros. En estos casos la ansiedad puede incrementar su sensibilidad al dolor.

Es frecuente que quien padece miedo al dentista también presente miedo desproporcionado a la sangre, a las inyecciones y a los hospitales, así como hipersensibilidad al reflejo de ahogo (generalmente en varones) que aparece como respuesta a la introducción de objetos en la boca o a sentir presión en la garganta; en los casos graves se puede constatar una generalización del miedo a partir de la sensación de ahogo que se amplía progresivamente a otros estímulos como: olores propios (o similares) a los de la consulta del odontólogo, sonidos similares a los del taladro que usa el dentista, sentir la presión sobre el cuello cuando se abrocha la camisa o se lleva cuello alto, ser tocado en la boca o en la cara, o a pensar en asuntos relacionados con el dentista, con lavarse los dientes, etc.

¿La fobia dental es un problema extendido?

Los estudios epidemiológicos sobre la ansiedad o fobia dental proporcionan datos muy variados. Así En 2007 se informó de que la prevalencia estimada era de un 2,4% aunque recientemente (2014), las tasas han aumentado y afectan entre el 4% y el 23% de la población general.

El inicio de este miedo al dentista desproporcionado e irracional, y a las intervenciones bucodentales, generalmente se origina en la infancia y la adolescencia, presentando su tasa de prevalencia más alta en la población adulta joven y decreciendo a partir de ahí con el paso del tiempo.

¿Qué sabemos hoy de las causas que provoca el miedo al dentista?

Aunque el miedo a las intervenciones dentales lo asociamos con experiencias muy estresantes o traumáticas, lo cierto es que muchas personas que no tienen miedo a tales intervenciones, sí han tenido experiencias negativas o muy negativas, y otras tienen Fobia dental sin haber tenido experiencias negativas al respecto.

En un estudio reciente, Armfield (2010) quiso averiguar si este miedo desproporcionado se puede explicar mejor por haber vivido tales experiencias negativas o por lo que se piensa al ir al dentista, pese a no haberlas experimentado. Los resultados mostraron que las percepciones de falta de control, la imprevisibilidad, la peligrosidad y la repugnancia predecían mejor el miedo de las personas que sus experiencias dentales negativas.

De hecho, como recuerdan Mediavilla y Utrilla (2013), a pesar de las enormes mejoras producidas por los avances científicos en el control del dolor mediante el uso de la anestesia y las innegables mejoras humanas y materiales en los equipos odontológicos, el entorno odontológico continua siendo aversivo al menos para el 9% de la población que evita ir al dentista.

En consecuencia, pese a que estos pacientes precisan visitar al dentista para no poner en riesgo su salud física y recuperar su calidad de vida, lo posponen una y otra vez llegando incluso a extremos de abandono que ponen en serio riesgo su salud física y mental.

Por ello, podemos afirmar que, a día de hoy, la clínica dental sigue siendo un entorno que se percibe como peligroso y desagradable al menos para ese 9% de la población, a la que su Fobia dental le impide atender adecuadamente las necesidades de su salud bucodental y le genera padecimiento intenso cuando se propone intentar remediarlo.

Pero… ¿tiene esto que seguir siendo así?

Dr. Pablo Olivares

Dr. Pablo Olivares Olivares

Doctor en Psicología
Responsable del área de bruxismo y fobia dental